El poder de los sueños

Cuando comencé a escribir libros, retomaba una pasión que había surgido en mí desde el colegio.

Aunque todavía conservo los ejemplares del concurso «Ciudad de Guadalajara» donde me publicaron mis primeros cuentos, obras de teatro y poesía, y me emociono al recordar la ilusión que tenía al escribirlos, todos estos textos quedan ya muy lejos.

En un momento dado, me decanté por una carrera técnica (soy Ingeniero Superior Industrial), y temí dejar de lado parte de lo que me configuraba como persona, parte de lo que completa mi hacer, que es escribir y enseñar.

Hoy, alguna década después, me alegro de ver que he conseguido desarrollar una carrera de senior manager, con esfuerzo, estudio y dedicación. Pero me sorprendo de verme también completando mi propio sueño: tener mis propios libros, tener una marca como profesional y poder enseñar mi labor de los últimos 15 años.

Los que me habéis visto en conferencias o cursos bien sabéis de lo que hablo; de lo que disfruto impartiendo clase o ponencias. Los que me habéis leído sabéis que en mis libros estructuro todo mi conocimiento profesional, aderezado de ejemplos en cada tema, muestra de la pasión con que quiero compartir mis experiencias y anécdotas.

Me gusta escribir y me encantaría poder seguir haciéndolo. Para ello, necesito de una comunidad lectora a la que mi trabajo le sea una herramienta útil porque contenga un conocimiento claro y didáctico. Por ello trato de haceros siempre llegar un compendio fácil de seguir en cada área.

El mes pasado estuve en Laponia (Finlandia), en un viaje familiar cuyo objetivo era nada menos que conocer a Papá Noel en persona.

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Fue una experiencia francamente entrañable y especial y también un encuentro con mis sueños, esos que tenía en mi cabeza desde la infancia. Esos sueños que forjamos en nuestro espíritu sin darnos cuenta, y que nos acompañan toda la vida.

Por eso allí, en Rovaniemi, en frente de Papá Noel, visualicé lo maravilloso que sería que mis libros pudieran llegar a todos los hogares que los pidan. Y le regalé un ejemplar del último (Negociación para el comercio internacional). Quizá él pueda convertir mi sueño en realidad.

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Siempre me había imaginado unas Navidades Blancas. De esas que presentan ante ti la esperanza de conseguir lo que te propones, porque crees en tus fortalezas desde el conocimiento de tus debilidades (y te esfuerzas en minimizarlas o contenerlas). Porque sueñas con oportunidades que quizá aparezcan en breve y te abran ventanas donde se cerraron puertas. Quizá porque la vida siempre te puede deparar un futuro maravilloso: Gente que te quiera y aprecie, la posibilidad de ayudar a otros a crecer, la alegría de compartir, solidarizarse con causas justas a nuestro entender, comprender qué hay detrás de las actitudes de otros, confraternizar con otras culturas, recibir sonrisas y darlas…

El viaje a Laponia ha simbolizado de alguna manera esa Navidad Blanca con la que siempre había soñado.

Me gustan las Navidades que son mágicas, porque tienen luz propia, porque brillan. Sin tener que viajar a un lugar tan lejano, os invito esta Navidad a pasar por la Plaza Mayor de Torrejón de Ardoz y disfrutar de un espectáculo gratuito de luz, música y Navidad. No lo olvidaréis.

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¡Feliz Navidad 2016! y que el poder de vuestros sueños inunde vuestros hogares estos días. Ojalá el 2017 nos depare prosperidad a todos.

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