-Andriy Ilkiv (JUN. 2026)

Taiwán, chips y la nueva geoeconomía tecnológica.

Entrevista a Andriy Ilkiv, periodista especializado en drones, defensa tecnológica y semiconductores.

Entrevista a Andriy Ilkiv - Entrevista

EL CORAZÓN DEL MUNDO EN 5 NANÓMETROS

Nos conocimos en una formación en la Escuela Diplomática. A veces, basta un comentario técnico para reconocer a alguien que mira el mundo desde la misma profundidad. Terminamos en la terraza de la cafetería‑restaurante, con vistas a los jardines —siempre impecables— que invitan a hablar de geopolítica con calma. Entre cafés, cuadernos y las fotos que después nos hicimos, nació esta conversación.

Hoy entrevisto a Andriy Ilkiv, periodista español de origen ucraniano, experto en drones, defensa tecnológica y semiconductores. Y lo hago desde mi doble mirada: la de analista de geoeconomía y la de ingeniera industrial, que sabe que detrás de cada decisión política hay una cadena de valor que sostiene —o derrumba— un país.

“Taiwán no es un milagro: es una construcción histórica”

Cristina Peña Andrés (CPA): Andriy, Taiwán concentra más del 60% de la producción mundial de chips y más del 90% de los chips avanzados. Desde tu perspectiva técnica, ¿qué hace que Taiwán sea insustituible?

Andriy Ilkiv (AI): Taiwán es el resultado de una historia industrial muy particular. Fue colonia japonesa entre 1895 y 1945, heredó disciplina, cultura industrial y una primera base textil. Después recibió a la élite económica china tras la guerra civil. Y, a diferencia de otros territorios, no quedó devastado por la Segunda Guerra Mundial. Cuando en los años 60 llegó la ola de deslocalización de Estados Unidos y Europa, Taiwán ya tenía infraestructura, mano de obra y visión estratégica.

CPA: Es decir, no es solo tecnología: es historia, cultura industrial y decisiones de Estado.

AI: Exacto. Y una cadena de valor completa que hoy es casi imposible replicar.

“Cada empresa que deslocalizó a Taiwán alimentó el ecosistema”

CPA: Estados Unidos, Japón o la Unión Europea tienen capital y tecnología. ¿Por qué no han logrado replicar ese ecosistema?

AI: Porque cada empresa que se instaló en Taiwán llevó consigo maquinaria, planos, procesos, auditorías, materiales… Durante décadas. Eso creó barreras de entrada gigantescas.

Europa solo tiene un actor clave: ASML, con el monopolio de las máquinas EUV. Es su pasaporte para seguir siendo relevante.

“TSMC tomó una gran decisión en su Historia industrial”

CPA: Hablemos de TSMC. ¿Es hoy la empresa más estratégica del mundo?

AI: Sin duda. Desde 1987 decidió centrarse solo en producir chips. Nada más. Esa especialización extrema la convirtió en líder mundial. Su obsesión por reducir nanómetros es lo que sostiene hoy la economía global.

“Estados Unidos quiere chips en casa, pero crear otro Taiwán es imposible”

CPA: Estados Unidos está invirtiendo cifras astronómicas para relocalizar producción. ¿Por qué no puede crear “otro Taiwán”?

AI: Porque no basta con construir una fábrica. Hay que construir todo lo que la rodea: envasadoras, químicos, proveedores, logística, cultura industrial, mano de obra. El caso de Arizona lo demuestra: un proyecto anunciado por 12.000 millones acabó superando los 160.000 millones.

CPA: Como ingeniera industrial, sé que una planta sin ecosistema es solo un edificio caro.

AI: Exacto. Por eso estas decisiones son de Estado, no empresariales.

“Las tierras raras no son raras: son estratégicas”

CPA: Hablemos de tierras raras. Mucha gente cree que son escasas, pero no es así.

AI: El problema no es la disponibilidad, sino la extracción y el refinado. Y el 90% lo controla China. Son esenciales para imanes, baterías, pantallas, dispositivos electrónicos… Y por supuesto, chips.

“Europa llega tarde, pero aún tiene know‑how”

CPA: Europa está atrapada entre el modelo estadounidense y el chino. ¿Qué opciones tiene?

AI: Pocas, pero importantes: su capacidad de diseño y su know‑how industrial. La producción la ha perdido, pero puede liderar nuevas disrupciones si actúa rápido.

Entrevista a Andriy Ilkiv - Entorno

DRONES Y UCRANIA: EL ARTE DE LA GUERRA TECNOLÓGICA

La conversación derivó de forma natural hacia otro terreno que Andriy conoce bien: los drones y la guerra tecnológica que Ucrania está protagonizando.

“Ucrania es hoy el mayor laboratorio de drones del mundo”

CPA: ¿Cómo condiciona la disponibilidad de chips la capacidad de Ucrania para innovar?

AI: Totalmente. Los drones dependen de chips para navegar, comunicarse, procesar imágenes, usar IA… Sin chips, no hay drones competitivos. Y la dependencia global de Taiwán afecta directamente a la seguridad de cualquier país en guerra.

“No todos los drones requieren tecnología extrema, pero los decisivos sí”

CPA: ¿Qué tipos de chips son críticos para drones militares y civiles?

AI: IA, navegación, comunicaciones, sensores y procesamiento en tiempo real. Los drones kamikaze pueden ser más simples, pero los de reconocimiento avanzado requieren tecnología muy sofisticada.

“La guerra ha acelerado la militarización tecnológica”

CPA: Europa habla de autonomía estratégica, pero Ucrania la está viviendo en directo. ¿Qué lecciones deja?

AI: Que no se puede depender de un solo proveedor. Que no se puede improvisar tecnología en mitad de una crisis. Y que la militarización tecnológica ya está en marcha, tanto en Europa como en Asia.

“El futuro será más regionalizado, más tenso y más tecnológico”

CPA: ¿Qué escenarios ves para los próximos 10 años?

AI: Más regionalización, más tensiones, más militarización. Nuevos actores, pocos. Cambiarán los roles, no los países.

Conclusión

CPA: ¿Cuál sería la idea clave sobre chips, drones y geopolítica que ninguna empresa debería ignorar?

AI: Todo está conectado. Y esa conexión que podría percibirse como debilidad, es la verdadera fortaleza del sistema y no debe ignorarse.