Sé que otros años, os he deseado serenidad, también he reflexionado sobre la importancia de estar en paz, y de aprovechar estos días de descanso para “hacer familia”, sin embargo este 2025, me encantaría que os brindasen el don de la poesía y os cuento por qué.

La poesía surge cuando pausamos la vida y le ponemos palabras y emoción a ese preciso instante. Si nos paramos ante un atardecer y esperamos a que lleguen las palabras, ese rojo vibrante o ese naranja que eclipsa o ese cielo rosa nos pararán el alma. Y vendrán a nuestra boca las palabras como algodonosas nubes de poesía. Lo mismo nos pasará frente al mar, en la montaña nevada o en una calle adornada de luces de colores con canciones navideñas que nos traen toda aquella felicidad de cuando fuimos niños. La poesía acude cuando pausamos la existencia y nos hacemos eco de la magia del momento.

Eso os deseo, que pauséis y veáis la belleza que nos rodea. En un año que nos ha entristecido desde muchas perspectivas y en comercio exterior aún más si cabe. Por eso llega el momento de tener momentos donde nos sublime la belleza de una flor de pascua, de la nieve, de una sonrisa, de una mirada, de un brindis o de un susurro. La belleza es el antídoto a la tristeza o al menos la eleva a la categoría de nostalgia, que es el amor por lo vivido, el amor por lo sentido, el amor por quienes somos y a quienes hemos querido. No hay móviles, ni redes sociales, ni intrusos de nuestra paz cuando uno se embebe de la belleza.

Yo llevo días absorta en decoraciones navideñas que me han llegado muy dentro y que os comparto…
Se me ha encogido el corazón de tanta belleza, como a Stendhal… Porque la Navidad puede ser vuestra Florencia.

¡Feliz Navidad 2025!
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